El gráfico que tenemos delante es de esos que conviene mirar con calma, porque a simple vista el mercado estadounidense sigue mostrando una imagen bastante positiva. El S&P 500, representado en base 100, mantiene una tendencia claramente ascendente y continúa avanzando con fuerza, dando la sensación de que todo sigue funcionando bastante bien.

Pero como ocurre muchas veces en Bolsa, una cosa es lo que muestra el índice por fuera y otra muy distinta lo que empieza a ocurrir por dentro.
La parte más interesante del gráfico está precisamente en la amplitud de mercado. En este caso se está comparando la evolución del S&P 500 con el comportamiento de los valores que cotizan por encima de su media móvil de 200 sesiones. Esta media es una referencia muy utilizada para medir la tendencia de fondo de una acción. Cuando un valor cotiza por encima de ella, normalmente se considera que mantiene una estructura técnica saludable. Cuando cae por debajo, la lectura empieza a ser más débil.
Y aquí aparece la señal importante: mientras el S&P 500 sigue subiendo, el número de valores que se mantienen por encima de su media de 200 sesiones está bajando.
Dicho de una forma más sencilla: el índice sube, pero cada vez participan menos valores en esta subida.

Esto no significa que el mercado tenga que caer mañana, ni mucho menos. Sería un error interpretar este gráfico como una señal automática de venta. De hecho, un índice puede seguir subiendo durante bastante tiempo aunque la amplitud se deteriore, especialmente cuando el impulso viene liderado por unas pocas compañías de gran capitalización con mucho peso dentro del propio índice.
Pero sí nos deja una advertencia que no conviene pasar por alto. Cuando el S&P 500 avanza mientras la amplitud se debilita, el rally se vuelve más estrecho. Y un rally estrecho suele ser más frágil, porque depende cada vez más de un grupo reducido de valores líderes.
Mientras estos valores sigan fuertes, el índice puede continuar avanzando e incluso marcar nuevos máximos. El problema aparece si estos líderes empiezan a fallar. En este caso, al no haber una base amplia de valores acompañando el movimiento, cualquier corrección puede notarse con más intensidad.
Por eso este tipo de gráfico es tan útil. Porque muchas veces el deterioro del mercado no aparece primero en el precio del índice, sino en la participación interna. Los titulares pueden seguir hablando de fortaleza, el S&P 500 puede seguir cerca de máximos, pero por debajo ya se puede estar produciendo una pérdida progresiva de apoyo.
Actualmente, además, esta lectura encaja con un mercado muy condicionado por el peso de las grandes tecnológicas y de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial. Reuters ha señalado recientemente que el sector tecnológico ya representa más del 39% del S&P 500 y que solo alrededor del 60% de sus componentes cotizan por encima de la media móvil de 200 sesiones. Es decir, el índice sigue fuerte, pero esa fortaleza no está repartida de forma homogénea por todo el mercado.
Desde un punto de vista práctico, la conclusión no es salir corriendo del mercado. La conclusión es ser más selectivos.
En un entorno de buena amplitud, muchas acciones acompañan y las oportunidades suelen estar más repartidas. En cambio, cuando la amplitud se estrecha, ya no basta con comprar cualquier valor porque el índice sube. Hay que fijarse mucho más en qué compañías siguen mostrando fuerza real, cuáles mantienen tendencia, cuáles conservan volumen y cuáles simplemente están siendo arrastradas por el movimiento general.
También es una señal que invita a cuidar mejor la gestión del riesgo. Si el índice sube con una base interna cada vez más reducida, las carteras demasiado expuestas a valores débiles pueden sufrir aunque el S&P 500 siga aparentemente fuerte.
La lectura final del gráfico es clara: el S&P 500 mantiene una estructura alcista, pero la amplitud ya no acompaña con la misma fuerza. El mercado sigue avanzando, sí, pero lo hace con menos participación interna.
Y esto no es una señal de pánico, pero sí una señal de vigilancia.
Porque cuando el índice sube y cada vez menos valores acompañan, el mercado no necesariamente está terminado, pero sí empieza a caminar sobre una base algo menos sólida.










